La compañera de batalla: anatomía de una bicicleta que aguante cicloturismo extremo
Si crees que el cicloturismo es solo gente con alforjas yendo lento, te falta ver el catálogo completo. Hay desde el paseo dominguero por una ciudad hasta cruzar la cordillera de los Andes en tormenta. Y sí, vamos a poner al más salvaje primero, porque es el que pone realmente a prueba nuestras bicicletas.
Soy Isabel Lorca Benavides, cicloviajera en ruta hace más de 7 años. En el camino entendí que no hago un solo tipo de cicloturismo, sino que los practico casi todos a la vez: Cruzo ciudades y pueblos rurales, voy de la costa a la cordillera, y muchas veces me meto por rutas que me exigen autosuficiencia total, enfrentando terrenos técnicos con peso, incluso muchas veces termino pedaleando en alta montaña sobre los 4.000 metros de altura con el cuerpo y la cabeza al límite. Eso, todo lo mencionado, es considerado cicloturismo extremo o de expedición.
Si decides viajar en bicicleta y vivir estas experiencias tan intensas no escojas una bicicleta solo por linda o por famosa, lo mínimo es buscar una compañera a la altura de tus aventuras, porque en el extremo no hay camionetas, no hay Uber, no hay plan B. Aquí cada elección te salva o te condena. Por eso te dejo todo lo que aprendí en ruta, para que pedalees con tranquilidad sin preguntarte a cada rato si tu bici va a aguantar.

El material ideal para esta disciplina es el acero Cromoly, y sí, pesa un kilo más que el aluminio y dos más que el carbono, pero ese kilo más pesado es la coraza que te da tranquilidad en la ruta.
En la cordillera, con -5°C y 4.000 metros, el acero es flexible y absorbe, no te transmite cada piedra a las muñecas. Lo mejor de todo, es que si se fisura, cualquier taller con una soldadora te la deja andando en media hora. En cambio, el aluminio no avisa, se parte y se acabó el viaje. El carbono es peor: un golpe de piedra, una caída tonta con alforjas, y tienes una fisura invisible que después se abre en plena bajada.
Es importante tener puntos de anclaje por todos lados. Si no tiene ojales, no es bici de viaje, es bici de paseo o para competencia. Mínimo necesitas tres portabotellas en el triángulo principal, porque en el desierto el agua no se negocia. Los ojales delanteros en la horquilla son esenciales para llevar equipaje, y sobre todo, el cuadro debe tener los ojales necesarios para la instalación de parrillas.
Para cicloturismo no hay una medida única de ruedas o neumáticos, pero en rutas extremas la lógica cambia, porque en ellas no buscamos alcanzar velocidad, buscamos que la rueda soporte todo y no nos deje tirados.
En el caso de la Rueda 27.5" o 650B: Es el punto medio de las medidas el cual conserva buena agilidad y aceleración frente a la 29". Es la medida más versátil para cicloturismo extremo mixto: asfalto roto, ripio, sendero. Cabe bien en cuadros medianos y acepta neumáticos gordos.
En el caso de la Rueda 29" o 700c: Es el punto alto de las medidas el cual mantiene mejor el impulso en rutas largas. Pasa por encima de piedras y raíces con más fluidez. Es más pesada y acelera más lento, pero si haces tiradas largas de costa a cordillera, es la ideal y te ahorra energía.
En cuanto a la medida ideal de los neumáticos:

Olvida las transmisiones de carbono o de titanio pulido que pesan menos que tu botella. En cicloturismo extremo no es relevante el peso, lo que importa es llegar. La transmisión es la que nos ayuda cuando vas con 30 o 40 kilos, viento en contra y 4.200 metros encima.
En el tema de la transmisión tampoco existe una medida única. Los más utilizados han sido el 3x9 o 2x10, pero actualmente muchos están optando por el monoplato 1x11 o 1x12 porque es más limpio, no se cruza la cadena y se tiene menos piezas que ajustar.
En mis viajes me he encontrado con todas las transmisiones viajando, incluso de piñon fijo. En el cicloturismo el problema nunca ha sido el rango, es más bien la fragilidad. Debemos elegir transmisiones con materiales resistentes que soporten rutas exigentes. Para este tipo de rutas intensas siempre es recomendable llevar postiza de repuesto, un eslabón rápido para tu cadena y saber utilizar el corte cadena.
-Frenos
La gran pregunta que siempre nos hacemos sobre los frenos hidráulicos: ¿Se congelan con el frío extremo? La respuesta es NO, -5°C a -20°C ningún líquido hidráulico se congela, pero si trabajan más lentos.
Por eso, para cicloturismo extremo, muchos utilizan freno mecánico de disco. No hay líquido que se espese, lo arreglas con una llave Allen en cualquier parte. A pesar de eso, hay quienes usan los frenos hidráulicos para la alta montaña o rutas extremas (me incluyo) y para eso hay que tomar ciertas medidas de cuidado:
- Puntos de contacto: tu cuerpo te lo agradecerá
Estamos acostumbrados a lo que vemos en las tiendas: el manillar recto de MTB y el drop de ruta. Se ven rápidos, se ven pro. Pero ninguno nació para pasar ocho horas al día, cinco días seguidos, con 40 kilos en la bici.
En el mundo del cicloturismo existen diversos manillaresque permiten múltiples posiciones de agarre ya que viajando en bicicleta necesitas cambiar de apoyo cada 40 o 60 minutos para repartir presión, abrir el pecho y dejar que circule la sangre. Existen de muchos tipos pero los más usados son el manillar mariposa, el manillar moloko o el manillar jones H-bar.
En todos los casos, olvida la cinta fina hermosa de ruta. Pon mejor cinta gruesa con doble vuelta para amortiguar la vibración de la calamina.
- Pedales: plataforma con pines o mixtos
En el cicloturismo los pedales deben estar preparados para toda situación: Para las rutas complejas donde el pie necesita un buen agarre en el pedal, pero también cuando hay que cruzar un río, cuando hay que empujar la bicicleta con peso en arena, cuando se explora un lugar para buscar agua o algún negocio.
Los pedales con pines o mixtos son la mejor opción porque te permiten usar zapatillas de trekking, chalas de trekking y adaptarte a cualquier situación. Este es un tema muy importante porque si el pedal te atrapa, te caes con más de 40 kilos encima.
Una bici para hacer cicloturismo es la que te acompaña cuando el camino deja de ser camino. La que sube contigo al paso a 4.200 metros sin fallar.

Después de todo lo que hemos visto, queda claro que una buena bicicleta para cicloturismo no es cualquier cosa: es tu casa rodante. No importa si vas a pasear por la ciudad o a dar la vuelta al continente, la bici es la que decide si llegas o no. Por eso no la eliges por peso ni por precio, la eliges por lo que hace que aguante. Todo esto tiene un mismo sentido: que la bicicleta se adapte a la ruta, no que tú te adaptes a la bicicleta.
La bicicleta es una compañera que te va a enseñar lo que es la libertad real, la cual no debe depender de un taller especializado, o depender del clima, mucho menos de la suerte. Cuídala, conócela, escúchala. Porque cuando estés pedaleando a 4.000 metros, con viento en contra o el sol cayendo en el desierto, no vas a pensar en el peso que ahorraste al comprarle lo mas pro y liviano, vas a pensar más bien en que sigue rodando a pesar de todo. Ese sonido de la cadena girando, constante, es la mejor motivación para seguir pedaleando un día más.
@_atisbo
Isabel Lorca Benavides